Escuchando: "These Beautiful Ghosts (LP)" - Mark Gardener.
Últimamente me ha pasado que me siento afortunado, teniendo la posibilidad de asistir a eventos únicos, y sintiendo esa rara conexión de que bueno estar aquí. Esta es la primera de ellas, pero tal vez la segunda que lean.
Mark Gardener se plantó con su guitarra acústica, pedalera y una humildad que ya se la quisieran (y necesitan) muchas de nuestras pseudo estrellas del ambiente rockero nacional (y que no le haría nada de mal a muchas en el resto del mundo), ante los pocos beneficiados que llegamos esa noche.
Mark, ex integrante de la banda inglesa Ride, vinculada a la escena indie-shoegazer (esto último por la costumbre de mirarse los zapatos mientras tocaban las guitarras distorsionadas y efectistas, en la que se podría encasillar entre otros a los imprescindibles My Bloody Valentine, Catherine Wheel, Slowdive, y -por que no- a los primeros Blur), y cuya otra mitad compositiva la integraba Andy Bell (actualmente, contando dinero y aburriendo al mundo con Oasis), llegó para presentar su primer disco en solitario: "These Beautiful Ghosts".
Una mixtura emo-melancólica se apoderó de los asistentes, sobretodo cuando repasó increíbles versiones de clásicos de Ride, incluyendo algunas de mis favoritas From time to time, Twisterella y Leave Them All Behind (y además se tomó el tiempo de parodiar a Coldplay). Me acordé de mis quince años, mis cintas regrabadas y ultraescuchadas, cuando conseguir un disco era una tarea titánica (y un cd casi un sueño) en esa escena exigua y preinternet, que era ir aplanando calles y huir de los punks, antes de que todo se amalgamase, se clasificase y que el mainstream hiciera suyos los códigos de la independencia.
En un ambiente sobreabundante (y en su mayoría desechable) fue un gran refresco, algo que me hizo pensar en días mejores.
Antes de que se retirara le di las gracias a Mark. Total, todos somos parte de lo mismo.